20 nov 2018

Ciudades de Varisia: Janderhoff

Janderhoff

Tierra de artesanos


Una de las pocas Ciudadelas del Celestiales todavía pobladas por enanos, Janderhoff se sienta en la base de la cordillera de las Montañas Giramentes, al sureste de Varisia. Predominantemente subterránea, Janderhoff se ha ganado una merecida reputación como patria de artesanos de metalurgia fina. Es el paradigma del arte enano sobre los metales preciosos, una fuente de codiciadas manufacturas a lo largo y ancho del Mar Interior

La minería es la industria predominante y vetas gruesas de cobre, hierro, plata y mármol negro alimentan su robusta economía. Cada año, los orgullosos mineros enanos también producen una pequeña cantidad de mithral, una verdadera rareza. 

De las forjas de Janderhoff brotan artesanías sin parangón 

Una relación beneficiosa 

Siglos de experiencia han perfeccionado la industria metalúrgica de la ciudad y los herreros de Janderhoff son famosos por su habilidad. Este talento no pasó desapercibido ante los colonos chelios y, más concretamente, de la cercana ciudad de Korvosa, con la que Janderhoff mantiene fuertes lazos comerciales. 

La Corona de Korvosa proporciona sólidas rutas comerciales, protegidas por las fuerzas de la ciudad, además de otros tratados de naturaleza militar. Los moradores de los túneles de Janderhoff confían en sus vecinos para la protección de la ciudad de las no pocas amenazas exteriores, sobre todo los gigantes y otros monstruos que habitan en las Giramentes, además de los orcos del próximo Bastión de Belkzen, que profesan un odio amargo y antiguo hacia los enanos. 

Curiosamente, los enanos actúan como improbables intermediarios entre los korvosanos y sus encarnizados rivales, las tribus shoanti desplazadas por los chelios. Es cuanto menos curioso cómo los enanos hacen gala de sus habilidades diplomáticas cuando se trata de comerciar con los bárbaros habitantes de la Meseta Stroval. Estos enviados enanos deben lidiar a menudo con situaciones tensas para mantener la paz entre sus valiosos socios comerciales. 

No obstante, esta dependencia de los humanos en el plano comercial y militar les ha hecho granjearse no pocas envidias y críticas por parte de otros pueblos enanos, que ven a los habitantes de Janderhoff como unos traidores hacia la herencia marcial de su pueblo. Dicen las malas lenguas de que Korvosa cuida esta ciudad como si se tratara de su tesoro particular y no deja que muchos extranjeros entren tras sus muros, amparándose en una compleja legislación y aranceles abusivos. 

Torag, El Padre de la Creación y deidad enana de la Forja

La forja legendaria 

Como una de las pocas Ciudadelas Celestiales que queda en poder de sus creadores, Janderhoff es un punto de acceso para aquellos que desean conocer la cultura y religión enanas. No obstante, los enanos son muy recelosos a dejar entrar a extraños en su ciudad, así que los visitantes han de ganarse el respeto de sus anfitriones para poder acceder a aquellas galerías más restringidas. 

La adoración de Torag, dios de la forja y padre de la raza enana, es especialmente frecuente, y se dice que Janderhoff cuenta con una de las forjas sagradas más grandes de Avistán. Los rumores apuntan a que en este templo de la fragua se producen algunas de las mejores armas de todo Golarion, y solo los maestros herreros tienen permitido el honor de trabajar en sus hornos. Algunas de las armas y armaduras portadas por poderosos reyes o legendarios guerreros han salido de los túneles de Janderhoff.

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